¿Puedo enseñarle a mi hijo si no soy docente?
Sí. En la educación a distancia del Colegio de la Victoria, el colegio aporta el plan de estudios, el material editado por la propia institución, las clases tutoriales y la evaluación; la familia aporta el acompañamiento diario, el orden y la constancia. No se le pide a un padre que sea profesor de todas las materias. Cuando la familia no puede sostener ese acompañamiento, se incorpora un tutor.
Detrás de esta pregunta casi nunca hay una duda técnica. Hay un temor, y suele formularse así: “¿y si le arruino la educación a mi hijo?”
Es un temor honorable. Vale la pena mirarlo despacio.
Lo que ya sabe, y no se lo reconoce
Escribe Chesterton:
“¿Qué educador habrá seguido, como los padres, al niño desde la cuna, y tendrá tiempo de hacer un justo discernimiento de las inclinaciones del espíritu y de las aptitudes particulares de cada alumno? ¿Tendrá acaso la misma perspicacia y el amor que una madre tiene con su hijo?”
Hay un conocimiento que ninguna formación reemplaza. Usted sabe a qué hora del día su hijo rinde y a qué hora ya no. Sabe cuándo dice “no entiendo” y en realidad quiere decir “estoy cansado”. Sabe qué lo entusiasma y qué lo humilla. Sabe si conviene insistir o dejarlo para mañana.
Un docente con treinta alumnos, por bueno que sea, no dispone de eso. No por falta de mérito, sino de tiempo.
Además, usted ya enseñó. Le enseñó a hablar, que es la operación intelectual más compleja que su hijo va a realizar en su vida, y lo hizo sin método, sin título y sin material. También le enseñó a caminar, a comer, a rezar, a pedir perdón. Nada de eso es menor.
Qué hace el colegio y qué hace la familia
Aquí está la respuesta práctica, y conviene que quede clara porque es donde se disipa la mayor parte del temor.
Lo que aporta el Colegio de la Victoria:
- El plan de estudios completo de cada año, para los niveles Inicial, Primaria y Secundaria
- El material de estudio, editado por el propio colegio
- Clases tutoriales en vivo y material asincrónico
- Docentes disponibles para consultar
- La evaluación y el seguimiento académico del alumno
Lo que aporta la familia:
- El orden del día y el lugar de estudio
- La constancia: que el trabajo se haga, y se haga bien
- El acompañamiento cuando aparece la dificultad
- La formación del carácter, que es la parte que no puede delegarse
Dicho de otro modo: la familia no dicta el programa, lo sostiene. Que es una tarea exigente, pero es una tarea distinta y mucho más al alcance de lo que el temor sugiere.
No todas las familias pueden, y lo decimos
Sería deshonesto afirmar que cualquier familia puede hacerlo en cualquier circunstancia.
Los padres que asumen el acompañamiento deben cumplir ciertos requerimientos y alcanzar ciertos logros con el alumno. Cuando eso no es posible —porque ambos trabajan fuera de casa, porque la situación familiar es difícil, porque el alumno necesita más de lo que la familia puede dar en ese momento— es necesario incorporar un tutor.
No es un castigo ni una descalificación. Es reconocer que la educación de un hijo no puede depender de una voluntad que las circunstancias no acompañan. Muchas de nuestras familias trabajan con tutor desde el primer día y les va muy bien.
Lo que no hacemos es dejar a una familia sola descubriendo sobre la marcha que no llegaba. Por eso conversamos antes de inscribir.
Sobre las materias que usted no sabe
Es la objeción concreta: “yo de matemática no sé nada”.
Tres cosas.
Primero, no se espera que las sepa. Para eso están el material y los docentes del colegio.
Segundo, acompañar no es explicar. Muchas veces la ayuda que un hijo necesita es que alguien se siente al lado, mire el problema con él y le pregunte qué entendió. Eso ordena el pensamiento y no requiere dominar la materia.
Tercero, y esto lo dicen nuestras familias más que nosotros: no es raro que un padre termine aprendiendo con su hijo. Latín a los cuarenta y cinco años es una experiencia que varios de nuestros padres recomiendan.
La pregunta de fondo
La pregunta no era realmente “¿puedo enseñar?”. Era “¿estoy a la altura?”.
A esa le respondemos que la altura no se mide en títulos sino en presencia sostenida. Y que nadie hace esto solo: para eso existe el colegio, para eso existen los docentes y para eso existe una comunidad de familias que hace veinticinco años viene recorriendo el mismo camino.
Si quiere conversar sobre su situación concreta —cuánto tiempo tiene, qué edades tienen sus hijos, si necesitaría un tutor— escríbanos y lo vemos juntos.



