Una misión compartida entre familias, maestros y alumnos
Acompañamos a las familias en su misión de educar, con una formación clásica y católica que busca llevar a cada hijo a la plenitud de su naturaleza.
NUESTRA HISTORIA
Un camino que empezó con unas pocas familias
Hace veinticinco años, un pequeño grupo de familias y maestros comenzó un camino común con la convicción de que la educación es una misión sagrada compartida. Desde el inicio, el colegio se propuso acompañar a los padres en su tarea primaria, a los docentes en su arte magisterial y a los alumnos en su crecimiento integral.
A lo largo de este tiempo hemos promovido un sólido conocimiento de las lenguas clásicas y castellana, y un encuentro exigente con la tradición, la ciencia y la cultura. Así, niños y jóvenes reciben un bagaje intelectual y espiritual para transitar la vida con inteligencia clara, voluntad firme y corazón sensible.
Hoy ese mismo camino ha crecido junto a más de 500 alumnos y 220 familias que sostienen a distancia, desde Argentina, Chile, España y Nicaragua, la misma vocación con la que empezamos.

EL NOMBRE Y EL ESCUDO
“In hoc signo vinces”
El nombre “de la Victoria” nace del lema que, según la tradición, Constantino recibió antes de su victoria: la cruz como señal bajo la cual se vence. Ese mismo lema rodea nuestro escudo y nos recuerda que la verdadera victoria de la educación es formar personas que conocen la verdad, aman el bien y contemplan la belleza.

LA VERDAD, SEGÚN SAN AGUSTÍN
“Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti.”
Esa inquietud del corazón es el punto de partida de toda educación: buscar la verdad y aprender a amarla. En el Colegio de la Victoria acompañamos a cada alumno en ese camino, con los grandes autores, con la fe y con el estudio paciente de cada materia.
VISIÓN Y VALORES
Una educación que forma a la persona completa
Soñamos con un colegio que forme personas íntegras, capaces de conocer la verdad, amar el bien y contemplar la belleza, y que por medio de una educación rigurosa y humanista encuentren en todo un camino hacia Dios. Esa espiritualidad la vivimos también en la devoción cotidiana al Santo Rosario, a San José y al Inmaculado Corazón de María.
Formación de la inteligencia
Ponemos a los niños en contacto con la maravilla de lo creado, con las raíces de su patria y con el conocimiento profundo de nuestra lengua.
Formación de la voluntad
Ejercitamos las virtudes cristianas en el seno del hogar y en la comunidad.
Formación de la sensibilidad
Acercamos a los niños la riqueza de la cultura y de las obras bellas que elevan el alma a lo bueno, a lo verdadero, a Dios.
Su familia puede dar hoy el primer paso
Escríbanos y conversemos sobre lo que busca para sus hijos. La inscripción es permanente y sin compromiso.